Cuento de Sherwood Anderson: Nadie sabe nada

En la oscuridad, George Willard caminó a lo largo del callejón, con cuidado y cautela. Las puertas traseras de los negocios de Winesburg estaban abiertas, y podía ver hombres sentados por ahí, debajo de las lámparas. En la mercería de Myerbaum, esperaba junto al mostrador Mrs. Willy, la esposa del encargado del bar, con una canasta en el brazo. Sid Green, el empleado, la esperaba a ella. Se inclinaba sobre el mostrador y le hablaba con seriedad.

Adiós a Vallcorba

Editor Jaume Vallcorba

Jaume Vallcorba, editor de Acantilado (uno de cuyos libros citaba yo en este esquina de prensa el pasado miércoles) murió el sábado. Desde hace bastantes años soy fiel lector de su editorial; prueba de ello es que me he enterado de su muerte mientras leía otro de sus libros. Esta fidelidad desde la distancia no da para escribir una reseña sentimental: jamás hablé con él, ni siquiera lo vi en algún acto literario. Y confieso que tampoco tengo mucha información más allá de que atesoraba ciertas virtudes como persona que son fácilmente detectables en los libros que publicaba: rigor, independencia, seriedad, rechazo de las modas, etcétera. En cualquier caso, si es cierto lo que decía Walt Whitman (“Tocas un libro, tocas un hombre”), puedo decir que llevo años leyendo al propio Vallcorba

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