Voces de Chernóbil

Este libro de la escritora bielorrusa y Premio Nobel de literatura en 2015 Svetlana Alexievich (Stanislav, 1948) posee el dramatismo del Réquiem de Ajmátova y la fuerza de los coros de las tragedias de Shakespeare.

Voces de Chernóbil (1997) es una denuncia del sistema que propició el accidente nuclear y trató de ocultar sus efectos devastadores a la población. También es un canto de amor por parte de padres, esposas, hermanos…, a los seres queridos contaminados por la radiación.

ENSAYOS, de Montaigne

Numerosos autores han declarado su admiración por esta obra. Por ejemplo, Harold Bloom, el afamado crítico literario, coloca a Montaigne a la altura de Shakespeare y Cervantes en el Olimpo de los escritores, y ensalza el último capítulo del libro, titulado “De la experiencia”, donde se afirma: “No hay deseo más natural que el deseo de conocimiento. Probamos todos los medios que puedan llevarnos a él. Cuando nos falla la razón, usamos la experiencia… Es menester cierto grado de inteligencia para percatarse de que se ignora, y es menester empujar una puerta para saber que nos está cerrada”.

«Las olas», de Virginia Woolf

Las olas, de Virginia Wolf   La autora londinense Virginia Woolf (1882−1941) muy pronto dejó de estar a la sombra de los famosos miembros del grupo del que formaba parte en el bohemio barrio de Bloomsbury para convertirse en una de las mejores escritoras de su tiempo. Con una vocación implacable y la ayuda de …

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Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez

Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez Por José Sánchez Rincón La novela Bomarzo, inspirada en un viaje a Italia realizado en 1958 por su autor, Manuel Mujica Láinez, es un friso, una columna trajana donde se puede conocer de forma entretenida y pedagógica la sociedad y la cultura renacentista. Pier Francesco, miembro de la familia Orsini, …

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La edad de la inocencia, de Edith Wharton

Edith Wharton consigue el Premio Pulitzer con La edad de la inocencia (1920), novela surgida de una conversación con un amigo de la infancia sobre lo diferente que era el Nueva York de principios de siglo de aquel otro de 1870 de calles terrosas y edificios de dos o tres plantas. En pocos años se había pasado de una estructura social con un orden y unas reglas establecidas a otra con unas ideas más abiertas, una libertad a ultranza y la desmesura económica y urbanística. El mundo de su infancia y juventud ya no existía y el amigo de Edith le sugirió recuperarlo en una novela.

Gabriela, clavo y canela, de Jorge Amado

Puede que los personajes de la novela se presenten sin un detallado desarrollo, pero así es el propio acontecer de la vida, donde no podemos saberlo todo de quienes nos rodean. Con el paso de las páginas vamos conociendo a Tonico Bastos, simpático e irresistible para las mujeres; el amor eterno de Josué hacia su amada, Malvina, a quien le escribe versos emocionados, sustituidos después por los dedicados a Gloria, porque el amor eterno siempre se renueva, según sus palabras.

«Los peces no cierran los ojos», de Erri de Luca

Creador de otras obras de carácter biográfico (Aquí no, ahora no), nos conmueve con Los peces no cierran los ojos (Seix Barral, 2012), novela en la plasma desde la madurez el verano mágico de sus diez años: la alegría al deambular libremente por una isla cercana a Nápoles y su admiración por la sabiduría, esfuerzo y destreza de los pescadores.

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