Diario de un escritor frustrado

Pedro Menchén
Pedro Menchén. Benidorm, 1979

Literatura y frustación suelen ir de la mano. Bien lo sabe Pedro Menchén, que ha dedicado incluso un diario a la frustración del escritor en el que repasa su experiencia como autor y como persona que vive en soledad.

Diario de un escritor fustrado está publicado en la editorial Sapere Aude. Doy el prólogo del libro, en el que cualquier escritor que se precie podrá verse reflejado. 🙂

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El joven audaz sobre el trapecio volante, de William Saroyan

William Saroyan

El escritor estadounidense William Saroyan (Fresno, California, 1908-1981), hijo de un inmigrante armenio, quedó huérfano a temprana edad y tuvo que ponerse a trabajar en diversos oficios. Su pertenencia a una clase social baja y el desarraigo marcaron su obra, que fue muy valorada durante los años de la Gran Depresión.

Saroyan recibió el Premio Pulitzer en 1940 por la obra de teatro El momento de tu vida, el cual rechazó debido a principios morales. Otros de los libros importantes dentro de su carrera fueron Mi nombre es Aram (1940), formado por varias narraciones que inciden en la línea de recreación autobiográfica, y, sobre todo, la novela La comedia humana (1943), conmovedor relato antibelicista sobre el júbilo y el dolor en tiempos de guerra, expresado a través de las reacciones de la gente cuando el protagonista, ayudante de la oficina de telégrafos, entregaba a sus destinatarios telegramas de esperanza o de muerte. Esta obra fue llevada al cine y los 60.000 dólares que él obtuvo por su adaptación los repartió entre familiares y amigos.

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Cuento escondido de Ian McEwan: Geometría de sólidos

Escritor Ian McEwan

El prestigioso escritor escocés Ian McEwan nació en 1948. Empezó a conocer la admiración a temprana edad, algo así como a los 26 o 27 años. De esos años es el libro que hoy nos preocupa: Primer amor, últimos ritos (1975). Son ocho relatos estremecedores, por la temática y por el tratamiento. Son historias de toda edad y de infancia, de una infancia desgarrada por la vileza del ser humano. Muchos de los personajes son adultos devastados por el medio y el consumismo, o son niños a punto de perder la inocencia. El lenguaje de McEwan es crudo y directo. Por eso algunos de sus trabajos posteriores fueron censurados por la BBC. En este conjunto de historias hay violación, incesto, traición. La escritura de todos ellos es como el agua turbia de un río de montaña que fluye hacia abajo a saltos, entre las piedras y rocas, y emitiendo sonidos de dolor entre desniveles y muchos obstáculos.

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Cuestionario literario: Adrián Tejeda

Adrián Tejada

«Principalmente escribo para mí. Intento desarrollarme con este hábito, aprender (para mí la escritura es un proceso constante de aprendizaje), plasmar mis propias ideas en el papel, contrastándolas con las que he recogido de otras lecturas, y volcar todo eso sobre las páginas. Eso es un arma de doble filo porque cada persona vive en su propio universo y obviamente nadie ve las cosas de la misma manera que yo las veo. Por lo tanto, lo que trato con mis historias en este proceso de escritura, es intentar adaptarlas a un público diverso, al menos darles un aliciente con el que no se encuentren defraudados tras hacer el esfuerzo de invertir su tiempo en leer lo que escribo».

 

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

No sabría decirte exactamente cuando empecé con este hábito. Me ha gustado escribir desde siempre y algunas de las cosas que he redactado, las he acabado publicando en revistas especializadas sobre diversa temática (música, educación, investigación, miscelánea…). Ahora incluso soy columnista en algunos diarios digitales de mi región en tribunas de opinión.

No obstante, si hablamos de libros, la fecha de partida es hace ocho años, momento en el que empecé a trabajar en un ensayo divulgativo que preparé y acabé publicando para difundir la temática del corcho, santo y seña del lugar de donde procedo.

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Cuestionario literario: Carmen Artaloytia Lázaro

Carmen Artaloytia Lázaro

«Los premios literarios me parecen todos muy interesantes. Pero debería de tenerse en cuenta el tema de la homosexualidad y premiar a sus autores por tratar unos temas tan delicados y desgarradores».

1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Empecé en mi época de adolescente, sin ningún tipo de pretensión. Actualmente con la pretensión de abrir las mentes para que pueda verse que en la homosexualidad también existe el amor.

2 ¿Planificas los libros antes de sentarte a escribirlos o surgen sobre la marcha, al hilo de tus pensamientos, sin planificación?

Suelo planificarlos antes de escribirlos.

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Cuestionario literario: Juan Ramón Santos

Escritor Juan Ramón Santos

 

 

«Creo que [la autoedición] a veces es injustamente denostada, y que es una muy digna salida para quien escribe, siente la necesidad de ver publicada su obra y no acaba de encontrar una editorial interesada, o que no está dispuesto –que también conozco algún caso– a esperar el tiempo que el ritmo de las editoriales en ocasiones te impone. Lo que no me gusta es que en ese ámbito hay mucho camelo. No me gusta que vendan al escritor –a menudo, gente que publica por primera vez y no sabe demasiado del asunto– el oro y el moro, cuando el oro y el moro está más que vendido, ni me gusta, como sucede a veces, que cobren un dineral sin molestarse muchas veces siquiera en corregir, no ya cuestiones de estilo, sino faltas de ortografía, porque eso es engañar al personal…»

 1 ¿Cuándo comenzaste a escribir y con qué pretensiones?

Desde niño me recuerdo queriendo ser escritor –algo que, por otra parte, tampoco estoy muy seguro de haber logrado ser aún–. Sin embargo, durante muchos años escribí de forma esporádica, sin continuidad, supongo que por falta de confianza y porque andaba a otras cosas. Lo que no dejé de ser nunca fue un lector empedernido, que es una forma extraordinaria de prepararse para escribir. Luego, ya con veintiuno o veintidós años, tuve la suerte de ganar un concurso de relatos modesto pero que sirvió para animarme a seguir escribiendo, y muy poco después se abrió el taller literario de la Universidad Popular de Plasencia, que impartía –e imparte– Gonzalo Hidalgo Bayal, que me dio mucha seguridad y fue, en buena medida, el principio de todo.

En cuanto a las pretensiones, cuando era niño, y quizá también cuando empecé a escribir siendo ya adulto (o un poco adulto), quizá pensaba en la escritura como un posible modo de ganarme la vida, pero luego, con el tiempo y la experiencia, uno se acaba conformando con hacer de ella, simplemente, sin intenciones económicas, un modo de vida.

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